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Escucha como las olas rompen contra los acantilados, saborea los mejores productos del mar rodeado de tradición y sumérgete en un atardecer de ensueño.
La costa vasca cuenta con 250 kilómetros de costa; playas, marismas, acantilados y pueblos pesqueros, rodeados de una naturaleza abrupta y bañados por un mar vivo e inmensamente azul; El Cantábrico.
El mar Cantábrico ha contribuido a esculpir el litoral vasco de mil y un maneras, creando un perfil costero variado, versátil y completamente diverso.
Pueblos marineros con alma pesquera que miran cuidan, trabajan por y para el mar. Localidades que cuentan con economías ligadas al mar. Las importantes flotas pesqueras de Getaria o Bermeo, la industria conservera de Ondarroa, la identidad turística de Zarautz o San Sebastián o la reciente creación de modernos puertos deportivos como los de Orio o Getxo, son solo una muestra de una tierra ligada al mar.
El litoral vasco te ofrece una amplia oferta turística combinando a la perfección, modernidad, aventura y tradición.
Un sendero recorre, desde hace siglos, toda la costa vasca. Se trata del Camino de Santiago.
Caminar por él supone realizar un pausado tour entre el azul y el verde de Euskadi.
Aunque más allá de grandes rutas, Euskadi cuenta con una amplia red de senderismo con trazados, más o menos exigentes, que permiten conocer de cerca y en contacto con la naturaleza los diferentes ecosistemas del litoral vasco.
Para conocer los contrastes del litoral vasco, basta con comenzar el recorrido en el Arenal de Bilbao, antiguo puerto de interior, y seguir el curso de la ría por parajes industriales ahora domesticados, hasta pasar bajo el puente de Bizkaia, declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y desembocar en Getxo, joya turística dotada de bellos acantilados.
A partir de ahí, la costa viste un perfil más lúdico y playero, con localidades de gran tradición turística como Plentzia, Gorliz o Bakio.
Unos pocos kilómetros al este, te espera San Juan de Gaztelugatxe, una isleta unida a tierra por más de 200 escaleras. Un paisaje que parece un sueño, capaz de cautivar a cualquiera. Si tienes la suerte de visitar este lugar entre semana puede que sea solo para ti.
Munadaka y el surf están estrechamente ligados. Su famosa ola izquierda ha situado a esta localidad en el circuito mundial de este de deporte.
El estuario de Urdaibai. Este es uno de los tesoros naturales más llamativos e importantes del Pais Vasco: una amplia ría que en función de la hora del día cambia radicalmente de aspecto, puede ser un brazo de arena o de agua, todo depende del momento.
En esta desembocadura encontraras además las conocidas marismas de Urdaibai, lugar de paso de las aves migratorias.
La veraniega Lekeitio también cuenta con un islote con mucho encanto, San Nicolás, al que puedes acceder a pie cuando baja la marea.
Ya en Guipúzcoa, entre Mutriku, Deba y Zumaia, se sitúa una de los tesoros mas valiosos del litoral cantábrico. El flysch, un rincón fascinante que te brinda la posibilidad de hacer un inolvidable viaje a través de sus vertiginosos e históricos acantilados, a la vez que te ofrece la oportunidad de visitar tres pueblos plagados de encanto y tradición pesquera.
El monte de San Antón, conocido popularmente como el Ratón de Getaria, te anunciará que te encuentras en uno de los mejores feudos vascos para catar los frutos del mar acompañados de txakoli, de la misma forma que Zarautz, con su inmensa playa, te recordará las virtudes lúdicas del Cantábrico.
La Bahia de la Concha en San Sebastián es una de las obras de arte que la naturaleza y el tiempo han creado con sumo gusto: tres playas, dos montes y una isla conforman uno de los paisajes más espectaculares de Euskadi, en una ciudad de lo mas versátil.
Conocida por sus festivales internacionales, su belleza y su arte, San Sebastián es una ciudad entregada al mar y a la tradición, diversión y gastronomía.
Hondarribia, el pueblo que se asoma a la frontera francesa, cuenta con uno de los barrios marineros más castizos y mejor conservados de la geografía. Una bonita y sorprendente imagen para terminar el recorrido por la costa vasca.